martes, 19 de junio de 2012

Cuesta

Avanzar en tu camino, cuesta.
Cargar el doble, agota terrible.
Me gusta dar pasos, de gigante a veces.
Los he dado siempre.
Desde el momento que empecé no he parado.
Y de pronto, no hay avance.
Cómo no sólo depende de mi en esta ocasión, debo mirar la cima desde abajo.
Que creo subir un escalón, pues no. He creído mal. Vale, por el momento comprendo y me resigno.
Pero sucede lo mismo al ayudar al prójimo.
¿Subimos?
Te ayudo si cuesta.
-No.
Rotundo.
Así que me quedo involucionando abajo.
Veo la cima a lo lejos.
Me resigno también.
O no.
La vida no es para perderla en escalones bajos.
Si acaso, en altos.
Pero intentar subir.
Aún sabiendo que cuesta.

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