miércoles, 4 de julio de 2012

Genética

Mi padre, MacGyver.
Mi madre, la diosa de los sentimentos.
El conjunto, una mente práctica alineada con un corazón lleno de cosas normalmente buenas.
La palabra y el método de entender las caras de un prisma, y las emociones y el sentir cada gesto, movimiento, acto, actitud o suspiro.
Seguro que tan opuestas dimensiones no son el equilibrio, pues realmente estoy medio chalada con tanta mezcla en un mismo eje.
La oratoria la llevo perfecta y en el querer saco un diez.
Pero cuando luchan mente y corazón en relación a una misma batalla, realmente querría ser una piedra.
Ni entender.
Ni sentir.
Así pues, sabiendo que contra la genética no hay victoria, me declaro un auriga que conduce un carro tirado por Ortos.
Y cada una de sus cabezas quiere mandar.
Yo doy a cada una lo necesario, para que no se enfrenten.
Soy un ser muy pequeño para que se libren constantemente torneos entre cabeza y corazón dentro de mi.
Me agoto si no.

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