Me encantan los superhéroes.
Me flipan.
Sobretodos los que en su día a día están machacaos por la vida y sus consecuencias.
Esos que son poco sociales y no los entiende ni su madre.
Aquellos que sólo encuentran el apoyo y el amor en la chica que conocen por una causa desconocida pero les llena tanto en su faceta de superhéroe como en su vida de tipo normal.
Los que tienen tanta vida interior que tienen más días de bajón que de alegría.
En resumen, los auténticos.
Yo tengo uno cerca.
Un superhéroe que, cuando se transforma es capaz de acabar con todo lo rastrero que te rodee. Tanto físico como emocional.
Ese que jamás debería tener envidia de nadie. Ni ídolos, porque no creo que sea superado cuando está en la cima del mundo.
Y ese mismo que en sus días abismales de emociones internas requeridas sólo necesita silencio y apego discreto.
La balanza se equilibra y nadie es más héroe que él.
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