El amor es muy grande, amigos.
Te paraliza a la vez que te hace enorme.
Es un estado sereno tal que sentirse espídico.
Conlleva adoración y también comprensión.
A veces llega temprano y otras algo tarde.
En ocasiones se acaba, pero en ciertos momentos lo cubre todo e impregna cada átomo de por vida.
Así, limpio, puro, que dure siempre.
Con estrellas, tartas...
Con un piano como banda sonora de tus días.
Quién sea reacio, pues se complica la vida.
El amor hace grandes las esporas más pequeñas.
Sobretodo si es no cuando lo necesitas, si no simplemente cuando lo sientes.
El amor, como dije antes, es importante.
Quered, amad, sentid, enloqueced de puro sentimiento.
Y seréis un poquito más felices.
Ah! Y demostrad ese amor todos los días.
Sacadlo fuera, expresadlo, gritadlo.
Y dadle de comer. Cuidadlo, regadlo.
Haced que crezca.
Y que dure siempre.
Hasta aquí mi consejo de hoy rodeado de imperaciones enclíticas para que me hagáis más caso.
Fin.
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