jueves, 6 de septiembre de 2012

El río

Ayer fui al río.
No pisaba uno desde mmmm 1986 creo.
Reconozco que al llegar me daba un poquito de repeluco descalzarme y atravesarlo.
Pero lo hice.
Caminé por las fresquitas aguas del río Eresma hasta el otro lado.
Después nos sentamos un rato, pero la mayoría, sin opción a negociar, decidió caminar en busca de la cascada que se advertía a lo lejos con el tipico sonido de "cascada cerca".
Y otra vez a caminar.
Pero no la distancia de 5 metros de orilla a orilla.
No.
Un trayecto larguito, un viaje de tus pies a través de ondonadas viscosas, trocitos de barro, palos y ramas que allí descansaban albergando segurente sanguijuelas que, al menos, no vi.
Pero me encantó.
Estoy deseando volver.
Vi un cangrejo y me atiborré de moras.
Viva lo natural.
Viva el paseo en bici hasta llegar al río.
Viva el maizal que acompaña al camino en el cual se escuchaban ruidos terribles de seres y aparecieron dos perretes estilo pekinés.
Lo pasé genial.
Volveré pronto.

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